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lunes, 20 de febrero de 2012

Analizando el Texto Bíblico: Juan 10:10

Dentro de los muchos versículos que algunos "predicadores" de la prosperidad descontextualizan para su conveniencia está, Juan 10:10, cuyo significado varía según las circunstancias. Si hay personas que padecen algún tipo de enfermedad, les dicen: "Renuncia a tu enfermedad, pues Jesús dijo que ha venido para que tengamos vida en abundancia". Si se trata de una robatónica o maratónica y hay personas que tienen carencias o dificultades económicas, les dicen: "Levántate en fe, pacta con Dios, él no te quiere pobre, pues ha venido para que tengas vida vida en abundancia."   

De alguna forma u otra, el significado de este importante pasaje cambia permanentemente, pero lo que no cambia, es la connotación de bienestar personal o de índole materialista que se le ha imprimido a este pasaje. Pero ¿Realmente eso era lo que Jesús quiso que entendiéramos de esas palabras?, vamos a analizar el texto bíblico de tal manera que podamos sacar importantes conclusiones para nuestro provecho y reflexión.

No podemos apresurarnos a deducir significados, sin haber revisado el contexto del pasaje. El Capítulo 9 registra la sanidad de un hombre ciego de nacimiento, quien despúes de haber sido sanado por Jesús y al ser interrogado por los fariseos, terminaron expulsándole de la sinagoga. Este hecho era producto del odio de los fariseos hacia Jesús y su obra salvadora, era evidente que sus corazones necios y rebeldes se rehusaban con mucha fuerza a creer en el mensaje de Jesús y más aún, ser enseñados por él, esto provocó la ira de ellos contra el hombre que fue sanado por Jesús (Juan 9:27, 28).

Posteriormente cuando Cristo interroga al hombre que fue sanado y éste lo reconoce como el verdadero Mesías (gr. Jristou) (Juan 9:35-38), Jesús pronuncia las siguientes palabras: "Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean y los ven, sean cegados." (Juan 9:39). Estas palabras marcan un punto importante en nuestra interpretación del pasaje. Los fariseos siendo parte del sanedrín, por su conocimiento de las leyes e instrucción de la Torá, se consideraban los guías espirituales del pueblo judío, los únicos con la capacidad de conducir al pueblo por la luz de la verdad de Dios. Esta pretención hacía imposible que ellos reconozcan al Señor como el Mesías, no podían verlo como el Señor (Juan 9:40). Todos estos acontecimientos preparan el trasfondo del capítulo 10. Por medio de su típico lenguaje alegórico, Jesús usa la figura de las ovejas y el redil para representar al pueblo, en el cual, él era el verdadero pastor de las ovejas, llamando ladrón y salteador (Juan 10:1) a los que no son verdaderamente pastores de las ovejas. Aquí Jesús delimita su tarea como el verdadero pastor, pues no todos le siguen, sino aquellas ovejas que le conocen y oyen su voz, y él mismo las conoce llamándolas por su nombre (Juan 10:3, 4). Esto tiene vital importancia pues las verdaderas ovejas no siguen a los extraños, pues no conocen la voz de los extraños (Juan 10:5).

A partir del v. 7 continúa Cristo usando su lenguaje alegórico, pero dándole otro significado a sus propias palabras, ahora Jesús es la puerta de las ovejas (Juan 10:7) y ratifica la autenticidad de su misión pastoral y salvadora, indicando que todos aquellos que vivienron antes de él y digan ser conductores espirituales, son ladrones y salteadores (Juan 10:8). Nuestro Señor se presenta como la única y suficiente garantía de salvación, siendo la puerta de las ovejas, salva a todo aquel que entrare por él, pero también promete sustento para sus ovejas, pues el que entrare, saldrá y hallará pastos (Juan 10:9). Hasta aquí el contexto está muy claro, para Jesús todo aquel que pretenda ser guía espiritual de un pueblo, siendo un ciego espiritual, es ladrón y salteador. Por tanto, el ladrón al cual Jesús hace referencia en 10:10 no puede aludir al diablo y su obra perversa en el mundo, por cuanto la escena presentada aquí es el redil de las ovejas y no la totalidad de la raza humana. El ladrón (gr. kleptos) debe entederse en el mismo sentido de los pasajes anteriores, es decir, los amigos de la falsedad que terminarán destruyendo y matando las ovejas.

Entiéndase que Cristo usa la figura del ladrón como un caso hipotético de lo que ocurriría cuando alguien de esa calaña entre en el redil de las ovejas, y lo contrasta con su obra perfecta en medio de sus ovejas, esto es darles vida, pero ¿Qué tipo de vida? ¿Será acaso una vida llena de comodidades, lujos y abundancia material? ¿Prometería Jesús una cosa como esa habiendo dicho en otra parte que cualquiera que desee seguirlo debe negarse a sí mismo y tomar su cruz y seguirlo?. La vida de la cual Jesús habla, es innegablemente la vida eterna, por cuanto la disertación de Jesús habla sobre una salvación (v.9) y él se presenta como el Buen Pastor, quien está dispuesto a dar su vida por sus ovejas. (Juan 10:11), la expresión gr. ina zoén  ejosín kaí perissón ejosín = para que vida tengan y abundante tengan; la repetición de ejosín presente activo de subjuntivo indica la continuación de algo, es decir para que continuen teniendo vida (Juan 10:28)1


Como acabamos de ver, nada en este pasaje hay que justifique la perversa doctrina de los "predicadores" de la properidad.
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1 Así, A. T. ROBERTSON, Imágenes Verbales en el NuevoTestamento, Tomo 5 (Terrassa:Barcelona, CLIE, 1990) p. 203

2 comentarios:

  1. Buenas tardes ,bendiciones me parece logica su respuesta, pero ciertamente la biblia me dice que todo lo que no proviene del padre es de su adversario el diablo, aun los que dan falsas enseñanzas y dotrinas recibiran su recompenza

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